Para restaurantes y grupos de locales
Vuestro equipo ya hace lo necesario: fotografía el albarán y escribe en el grupo lo que se ha estropeado o lo que ha llevado al otro local. Ritmo OPS convierte eso en documentos contabilizados en vuestro sistema y os deja solo la revisión: dos clics.
| Tomate pera caja 10 kg | 10 kg | 1,45 | 14,50 |
| Salmón fresco | 2 kg | 17,90 | 35,80 |
| Pan de centeno | 20 ud | 0,82 | 16,40 |
| Leche entera 1 L | 12 ud | 0,78 | 9,36 |
✓ Las líneas cuadran con el pie del documento
La foto llega desde el grupo de Facturas o se sube desde el navegador. Ritmo lee las líneas, aplica los descuentos y cuadra el pie del albarán aunque tenga tres tipos de IVA. Las líneas se enlazan con vuestro catálogo y el enlace se recuerda.
Precio, coeficiente de envase y almacén se rellenan solos a partir del segundo albarán.
La cocina escribe «Merma: tomate 2 kg, salmón 0,4 kg» en el grupo de siempre. Todos los mensajes del día se juntan en una sola acta con su cuenta de baja, y por la noche se contabiliza sola.
Sirve igual para comida de personal y pruebas de carta: basta con separar las cuentas.
«Obrador / Para Cocina Centro» y la lista de producto. Ritmo crea el albarán de salida en el local que entrega y el de entrada en el que recibe, con la misma referencia, a precio de coste o con el margen que decidáis por artículo.
Si un artículo no tiene coste, el documento no sale: nada entra a cero.
El obrador escribe lo que ha horneado: se descuentan los ingredientes por el escandallo y entra el producto terminado, que después viaja a los locales como traspaso.
Solo hace falta que los escandallos estén dados de alta; el resto lo pone Ritmo.
Las mermas dejan de quedarse en el chat y el stock refleja lo que hay de verdad, no lo que se acordó de apuntar alguien a final de semana.
Cada traspaso mueve el producto y su coste entre locales. El food cost de cada sitio deja de contaminarse con lo que prestó el vecino.
La sección de precios compara cada artículo con la compra anterior y muestra la variación por proveedor. Las subidas silenciosas dejan de serlo.
Los documentos se cargan ya contabilizados por API, sin exportaciones ni ficheros de por medio. La integración con Syrve está en producción desde el primer día; el resto de conexiones las montamos nosotros, no vosotros.
El catálogo se enlaza sobre la marcha: los primeros albaranes de cada proveedor se revisan a mano. A partir de ahí, la mayoría de las líneas salen ya rellenas.